Huertos de Ocio

La siembra del tomate

El Tomate

El tomate es el rey de las hortalizas. Disfrazado de un rojo furioso, fresco y tentador, nos regala ese sabor tan particular, tan único, y así es como se transforma en compañero esencial de ensaladas, carnes y todo tipo de comidas. No hay más palabras: ¡cultívalo en tu huerto en casa!

Época de siembra

El tomate tiene dos temporadas, de Enero a Marzo y de Mayo a Junio.

Historia

Perteneciente a la familia de las Solanaceae y, dentro de ésta, a la especie Lycopersicon esculentum, el origen de esta planta se remonta al México del siglo XVI, donde la hortaliza, que hasta entonces crecía en los huertos y era considerada como “mala hierba” comenzó a ser consumida. Muy pronto, el tomate cruzó el charco y así fue como llegó a España e Italia, donde fue adoptado con rapidez e incorporado al menú mediterráneo. Sin embargo, esto no ocurrió en otros países europeos, donde el tomate fue utilizado en las farmacias hasta los primeros años del siglo XIX.

En la actualidad, el tomate es uno de los productos más consumidos a nivel mundial. Existen muchas variedades, los hay pequeños y grandes, rojos y amarillos, redondos y con forma de pera. Cada vez hay más y muchas de estas variedades responden a las nuevas necesidades del mercado, que obliga a desarrollar opciones más resistentes a las enfermedades, como es el caso de los híbridos F1.

Sin embargo, si se trata de cultivar tomates en nuestro huerto, nos encontraremos con un proceso sencillo aunque cuidadosamente diseñado que requiere de nuestra atención para así lograr los mejores resultados. Después de todo, basta con ser un simple comensal para descubrir las diferencias entre un tomate en su punto justo y uno muy maduro o bien con aquéllos con demasiados añadidos químicos y poco sabor, viejos y agrietados, simplemente poco amigos de nuestro paladar.

La siembra

El tomate es una planta que puede ser cultivada en todo tipo de huerto. Es posible sembrar las semillas directamente en la tierra o bien optar por un almácigo, es decir una maceta o bandeja en donde la planta comenzará a crecer para luego ser trasplantada cuando tenga aproximadamente 15 cm. Sea cual sea la elección, lo importante es contar con suelos ricos en nutrientes, algo que es posible lograr tratando la tierra con compost o estiércol animal (de vaca, caballo, oveja, etc.).  En el caso de suelos pobres en nutrientes, siempre está la opción de realizar un abono de cobertera una vez que las plantas están creciendo. Otro aspecto importante es la exposición al sol. Hablamos de una planta que necesita de los rayos solares para crecer por lo que debes elegir cultivarla sólo si tienes un huerto con al menos seis horas de sol al día.

Si eliges la primera alternativa, la mejor época para la siembra es al final de la primavera. En ese caso, lo primero que hay que hacer es esparcir las semillas en el suelo para luego cubrirlas con 1 cm. de tierra. Luego hay que cubrir la zona con una manta o con una lámina de plástico para así crear el clima ideal para que la planta crezca como si estuviese en un invernadero. Ahora bien, si prefieres la siembra en un almácigo, puedes comenzar el proceso al inicio de la primavera, colocando dos o tres semillas en una bandeja de alvéolos previamente cubierta con turba. Para acelerar la germinación, cubre la bandeja con un plástico sin cerrarla del todo para que tenga cierta ventilación. Luego de dos o tres semanas, es hora de trasplantar la planta al huerto.

Enfermedades

Las plagas más habituales en las tomateras son la mosca blanca, la araña roja, los pulgones y algunas especies de orugas que perforan los frutos. En los últimos años ha aparecido una plaga nueva, llamada “tuta”, que tiene que ser tratada con productos muy específicos.

También es sensible a varias enfermedades causadas por hongos, como el mildiu, que provoca manchas que acaban secando toda la hoja.

Uno de los problemas más comunes es el conocido como “peseta” o necrosis apical, que consiste en la putrefacción de la parte inferior del fruto, que se ennegrece y se hunde. Este problema se suele atribuir a falta de cal en el tierra, o debido a un riego poco uniforme. Uno de los otros problemas que puede presentar la tomatera es el agrietado del fruto, que suele ser debido a un estrés de la planta por la alta temperatura a pleno verano.

Consejos de cultivo

La tomatera es una planta de clima cálido, exigente en abono y que quiere ser regada frecuentemente. La mayoría de variedades que existen son de mata alta. Así pues, habrá que poner un tutor o caña a cada planta para que, a medida que crezca, se pueda ir atando.

Una de los trabajos más importantes que comporta la tomatera es podarla a medida que vaya creciendo. Consiste a dejar uno o dos brotes principales, y en estos dejar unos cuántos ramilletes de flores. Para conseguirlo, se aconseja sacar con los dedos o las uñas todos los brotes que salen en las axilas foliares de los cortes principales que dejaremos.

Siempre es recomendable extraer los brotes cuando estos son pequeños, y también es mejor ir dejando para más adelante la extracción del brote de la hoja superior, para garantizar que la tomatera seguirá creciendo. De este modo conseguimos que la planta quede más aireada, cosa que hace que tenga menos posibilidades de coger enfermedades, al mismo tiempo que permite un mejor desarrollo del tamaño de los frutos que dejamos.

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